Hunter Stockton Thompson, (18 de julio de 1937 - 20 de febrero de 2005) padre del periodismo "gonzo" vuelve a la pantalla grande, esta vez en un documental con su nombre Gonzo: Vida y Obra del Doctor Hunter S. Thompson, la cinta rodada por Alex Gibney, documentalista responsable de Taxi al lado oscuro, galardonado con el Oscar, ya fue presentada en Sundance con buenas críticas.
El escritor autobiográfico, autor entre otras cosas de: "El diario del ron" que se inspira en sus devaneos como freelance por centroamérica "Los Ángeles del infierno" sobre la vida al interior de la conocida banda de morotistas trabajo que le valió elogios y una severa paliza, "Fear and Loathing on the Campaign Trail’77" (1973), "La gran caza del tiburón" (1979) y "The Curse of Lono" (1983) vuelve a remecer a la prensa.
La última vez que viéramos sus aventuras traspasadas al celuloide, fue en el año 1998 interpretado por Johnny Deep junto a Benicio del Toro en Fear and Loathing in las Vegas cinta basada en su libro homónimo, la cual esta dirigida por Terry Gilliam (time bandits, brazil, miembro de los Monty Python)
Para muchos Thompson es en la prensa lo que Bukowski dentro de la novela, un ícono contracultural, deslenguado, bañado en sordidez, desgracia, humor negro y sumido en un constante abofetear al bendito sueño norteamericano. Su estilo de reportajes, viajes lisérgicos acompañados de licor, rompen la frontera entre lo enunciado y el redactor, de manera que el periodista se adentra en la historia narrada, se hace uno con la crónica, hasta llegar a ser incluso el propio protagonista y gestor de la noticia. Lo interesante de su obra es que el proceso en que lo sumergen los psicotropicos, se auna con el acto creativo, su ancla es la máquina y el papel, semejante combo, permite al lector adentrarse a su proceso escritural desde aquella ventana de la percepción.
La mayor parte de la obra de Thompson fue publicado en la revista Rolling Stone. Su primer artículo fue Freak Power in the Rockies, en el que relataba su candidatura de 1970 para sheriff del condado de Pitkin, Colorado, como miembro del partido "Freak Power". Thompson se fue a trabajar como corresponsal político para Rolling Stone, reteniendo el título de Director de Asuntos Nacionales durante treinta años, hasta su suicidio en el 2005. Dos de sus libros, Miedo y Asco en Las Vegas y Miedo y asco en la campaña presidencial de 1972, fueron publicados (por entregas) en la revista.
Según las fuentes, junto con Joe Eszterhas y David Felton, Thompson fue fundamental en el proceso de expansión de Stone hacia más allá de solo la crítica musical. De hecho, Thompson fue el único escritor de planta de aquella época que no contribuyó jamás con un artículo sobre música en la revista. Sin embargo, sus historias siempre tenían pinceladas y referencias a la música popular. Armado con una de las primeras máquinas de fax a donde sea que fuese, se hizo famoso por entregar sus artículos a última hora, casi ilegibles y siempre demasiado tarde para editarlos y corregirlos, pero justo a tiempo para publicarlos.
Periodismo Gonzo
En cuanto al término Gonzo, la palabra en cuestión, Thompson explica: "La utilizaba un amigo mío de Oakland, siempre pasadísimo, para referirse a esas personas que tienen la mente peor que los locos".
Estilo que Thompson, ocuparía durante la mayor parte de su carrera literaria. La descripción maniática y subjetiva en primera persona, fue supuestamente el resultado de la desesperación del autor, que se enfrenta a una inminente fecha límite para entregar el artículo. Ya sin tiempo, Thompson arranca las páginas de su cuaderno de apuntes y se las manda a su editor, sin corregirlas o siquiera organizarlas. Ralph Steadman, quien colaboraría luego con Thompson en gran cantidad de artículos, contribuyó con dibujos expresionistas a tinta y lápiz.
El primer uso de la palabra Gonzo para describir el trabajo de Thompson fue del periodista Bill Cardoso. Cardoso conoció por primera vez a Thompson en 1968, en un bus lleno de periodistas viajando para cubrir el comienzo de las elecciones presidenciales estadounidenses en New Hampshire. Cardoso describió la aparición del artículo Kentucky Derby como una iluminación: "Ahora sí, esto es Gonzo puro. Si este es el principio, que siga llegando". Thompson tomó la palabra de inmediato y, según Ralph Steadman, dijo: "Ok, eso es lo que hago. Gonzo."
Este es un film documental del año 76 , esta dirigido por Amos Poe, considerado uno de los primeros realizadores visuales del punk rock y co dirigida por Ivan Kral, compositor de soundtracks, movie scores y música para artistas como U2, David Bowie, Patti Smith, Iggy Pop, entre otros.
La película, por encima de MTV y el desahucio mercantilista que invadiría a partir de los ochenta la escena musical, tal como anticipara apocalíptico, Frank Zappa, determinando las directrices de lo que se escucha, el régimen del videoclip y su estética, que duramente golpeo la calidad de los discos además de los precios y la libertad de expresión, al punto de prefabricar astros y bandas como embutidos, es un legado y testimonio sobre los primeros pasos de toda una generación, la de esos punks rockers y new wavers que a mediados del setentaredefinirían, la forma de hacer música así como elafrontar la vida.
La cinta, que tiene una duración aproximada de cincuenta y cinco minutos, nos presenta shows en vivo de neófitos Ramones interpretando blitzkrieg bop, Sheena is a punk rocker, Television de Tom Verlaine con su tecnicismo que apuntaba ya a una próxima escala al igual que Talking Heads sólo que aquí, aún David Byrne, taloneaba a Joey, Deedee y compañía, Patti Smith, la intelectual, lectora de poesía Francesa, interpreta Gloria y We're Gonna Have A Real Good Time Together junto a Velvet Undreground, Blondie se luce así como The Heartbreakers, es la cepa de lo que sería el movimiento under Newyorkino, fuertemente influenciado y en constante comunicación con el Beat. Aquellos tiempos en que la música aún tenía algo de sentido.
Poe and Kral ambos interesados en la escena punk rock que empezaba a emerger en New York especialmente en bares y clubs como el CBGB y Max's Kansas City fueron el espacio perfecto para situar sus cámaras y conservar silentes tomas de bandas que empezaban a construir a punta de trabajo y creatividad su reputación. Poe y Kral luego pondrían sonido a esto con grabaciones y demos en vivo de las bandas. La intención era crear deliberadamente un efecto rudo que fuera en consonancia con la postura y visión de los músicos.
El termino Blank Generation (1977) que luego sería usado hasta en la literatura, se suele asociar a Richard Hell, hoy periodista y novelista. En el disco que Hell realizó tras abandonar Television y los Heartbreakers para seguir en solitario con los Voidoids, habla de la generación vacía aludiendo a ese cultivo underground sintetizado musicalmente bajo las influencias del garage de los sesenta, los primeros Stones y los Stooges, con estribillos pegadizos y piezas de desarraigada reflexión bajo las luces de la Gran Manzana.Un espíritu desenfadado en lo artístico y nihilista en lo social, y que terminaría por cobrar forma y conocerse como punk.
Si vamos a hablar de lugares emblemáticos para la música y la cultura pop en los últimos cincuenta años, claro que debemos mencionar el club la caverna, lugar en que Brian Epstein quedo maravillado con el sonido de los Beatles, sin olvidar las posteriores ramificaciones que ello trae, también esta la tienda de Malcolm Mclaren, antros y bandas de blues, rock, punk, van de la mano, es algo simbiótico, por eso no debemos olvidar el Bowery entre la 1ª & 2ª Calle en el Lower East Side de Manhattan, locación exacta del CBGB (COUNTRY BLUEGRASS BLUES) OMFUG (OTHER MUSIC FOR UPLIFTING GORMANDIZERS) que significa "Otra música para nacientes consumidores". En un principio, la idea del fundador y dueño Hilly Kristal, que abrió las puertas ahí por el año 1973 era dedicar el espacio al country y al blues, luego se vio invadido por la horda de jóvenes y su tendencia contracultural que termino por volverse filosofía de vida y una de las más fructíferas y estridentes líneas del rock.
Recientemente fallecido Kristal (2007) debió en vida, año 2006, cerrar el local por deudas de arriendo contra la asociación Bowery, dueña del terreno y encargada de albergar a cerca de 200 desposeídos sobre el ruidoso local, final bastante beat (derrotado) y acorde a la historia y sino del club. En algún momento se pensó en trasladarlo a las Vegas, luego actores, músicos y algunos políticos, lucharon por recaudar fondos, firmas y que este se declarará lugar histórico, finalmente debieron dar cierre a la pelea y bajar el telón. Para ello organizaron una fiesta al más puro estilo que le diera fama, en esa oportunidad, tocaron la abuela del Punk, la señora Smith, Blondie, y Flea de los Red Hot, que apago 44 velas a la medianoche, también estuvo Bad Brains y Bouncing Souls entre otros…
De esta manera se recuerda y dice hasta nunca, al menos como fuese concebido, al espacio que vio nacer y dar sus primeros pasos a bandas de la talla de Blondie, Ramones, la mujer entre mujeres Patti Smith, Televisión y Talking Heads, siendo por más de treinta años, un trampolín, escenario y espacio de culto, luego punto obligado de peregrinación para melómanos del punk y new wave y desde luego, turistas poserillos, cazadores de souvenirs con una camiseta de I Love NY bien puesta, la misma de Lennon en su foto clásica, para ir a tono y recorrer esos metros cuadrados llenos de telarañas y polvo con historia musical, no por nada estuvieron allí, Pink Floyd, Social Distortion, The Clash, Agnostic Front, Sonic Youth, The Yardbirds, Pearl Jam, The Strokes, The Misfits, hasta Dos Minutos, no era difícil soñar por lo mismo, con encontrar gracias a esas casualidades, tirado en el suelo, algún mechón de la rubia Deborah Harry o algún vaso o jeringa usado por Deedee Ramone.
Ahora es sólo un grato recuerdo, un mito, un estampado en una camiseta de 20 dólares la serie o la franquicia ideal para vender pedazos de Joey Ramone con certificado de autenticidad del su ADN por ebay.
Pequeños finos dedos / antes los primeros, al marcar los numerales, las teclas, los pequeños escondites en la pierna hechizada y la brisa dormida, esa que curiosa sueña y muda de ropa, al costado de los cementerios / entre colores pasivos que marcan el sin sentir / entre una áspera porosidad, fuerte para romper el hilo… ese descerebrado rumiar / siempre plegado al cartón, a la humeante mentira de un amarillo y azul, tonalidades plagando al mundo sin medida / a veces con vocación y tan sólo con un deseo, el de seguir. Seguir en la retina de tanta ciega circularidad, ese todo, entre naderías que vagan por un presente en tu ausencia y una vez más, que ocurre si no, una posibilidad entre mil fríos / es mi dedo mutilado, hecho polvo en el espejo de la mano que dice adiós. Hasta la vista hermano, sin un general al centro, no sabemos insultar ni llegar a tierra firme / llenos de caprichos y cobardía, a cada lado, en toda dirección de la opacidad que no resiste otro segundo, mirando al abismo, el negro de su propia oquedad.
Es esta cinta de 1972 del genio Ingmar Bergman se vibra con la conducta implosiva y remilgada de los personajes, todo es latente, todo es oculto, se respira una atmósfera de opresión de mucho recato y compostura pero bajo toda la fachada hay una gran crisis de fe, de comunicación. Cada vida oculta su herida profunda.
En el caso de Maria, Liv Ullmann que protagonizó cerca de nueve filmes con el director, vemos una gran superficialidad, optimismo y finura que con coquetería a prueba del amargor de los años trata de imponerse. De cualquier forma, hay en ella una flor marchita y temerosa, alguien que ha lastimado a muchos por su vanidad y narcisismo lo cual la hace un hilillo de voz que no puede lidiar con la muerte, el rechazo y el tiempo sin clemencia, en el otro extremo, bajo un manejo irrestricto de la fibra sensible y pasión, esta Karin, una mujer que se ha vuelto una furia, por sus limitantes sexuales por su matrimonio encallado. Estas dos hermanas giran en torno a Agnes, la que parece ser el único lazo al interior de esta familia matriarcal, pero con un gran cisma producto de las diversas limitantes de su feminidad. No es casualidad que Agnes, sufra de un cáncer al útero y el hogar plagado de rojos (gran manejo de la fotografía- gano el Oscar) sea un espejo del alma y de la matriz, hay mucha nostalgia, deseo de retornar a pasajes memorables de la infancia, también dañados por el paso de la vida y sus obligaciones sociales, compromisos y apariencias.
Lo onírico se hace presente cuando vemos a las hermanas jugar como niñas pero luego en pesadillas revelar que ninguna quiere cargar con el espíritu de la moribunda, excepto claro, Ana, la sirvienta, la mujer con menor opacidad en el grupo. Ella asume un rol maternal, producto de la muerte de su hija, este lo proyecta y realiza en la enferma pese a la reticencia y desprecio de la familia que la trata como una advenediza pese a sus esfuerzos, el diario de vida que Agnes lleva, es un gran símbolo al respecto.
Hay detrás, como en toda película o literatura de recámara o alcoba, una crítica a un sistema de vida pero no de forma explicita sino bastante artística tal como el director lo hizo en otros filmes, el séptimo sello, Fresas salvajes. Además el retrato de diversas facetas de la mujer es increíble. Como espectador, uno además, asume una actitud voyerista y puede espiar en los rincones no sólo de esa casa, que es otro personaje más, sino en las almas de estas féminas. Es un filme que gana mucho con la experiencia teatral del director, buen manejo de los silencios, las miradas, lo que no se dice, recuerda en temática, a la casa de Bernarda Alba de Lorca, mujeres al borde de una crisis nerviosa, confinadas, muy duras y golpeadas por la vida, la edad y su propio miedo a la libertad. Altamente recomendada.
Si eres cinéfilo, te sorprenderá la estética del norteamericano, su ácido y negro humor, los divertidos cameos, Crispin Glover, Iggi Pop, John Hurt, Robert Mitchum , la música de Young y ese desarrollo de una historia de encuentros y desencuentros en el formato demencial de western metafísico.
Ahora, si te raya la literatura, la película esta plagada de simbolismos, y referencias chillonas a la poética visionaria de William Blake autor de las bodas del cielo y el infierno y los cantares de inocencia y experiencia. Su trabajo ha influido en el arte en general, siendo decisivo para el modernismo, tanto en literatura como música, gatillante de ideas en Jim Morrison y los beats, previamente en los simbolistas franceses. La presencia del poeta en la película es evidente, partamos por un simple hecho, el nombre del protagonista (Johnny Depp), es el mismo del artista gráfico y lirista ingles del periodo romántico. Un nombre marcado por un sino trágico, dentro de un mundo violento, industrializado y caníbal, que más parece purgatorio. Las circunstancias que rodean la acción, resultan absurdas y cada personaje una mítica alegoría, el dueño del pueblo Mitchum) una especie de demiurgo, los jinetes apocalípticos, encabezados por Lance Henriksen y el inusual, compañero de Blake, el indio Nobody, que aporta el tema de la predestinación y el tópico constante de la percepción, la muerte, magia y violencia, sumatoria que hace que se refleje mucho de las dos líneas del autor, el tema del equilibrio homeostático que existe en la interioridad del hombre, que debe balancear su mundanidad contaminadora, tigre, con su espiritualidad límpida, cordero, ambos creados por el mismo contradictorio Dios.
Altamente recomendada, la película de Jarmusch (coffee and cigarretes y ghost dog) y una repasada a los libros del Ingles, Blake.